Durante los últimos años, las chicharras en el olivar han dejado de considerarse un problema puntual para convertirse en una preocupación creciente en numerosas zonas olivareras del sur de España. Aunque tradicionalmente su presencia apenas generaba consecuencias económicas relevantes, el aumento de nuevas plantaciones, la intensificación de los sistemas de cultivo y determinados cambios en el manejo del suelo han favorecido una mayor incidencia de daños, especialmente en olivos jóvenes.
Las consecuencias pueden ser importantes. La pérdida de crecimiento vegetativo, la deformación de ramas, el retraso en la formación del árbol e incluso la necesidad de realizar podas correctivas o reposiciones son algunas de las situaciones que se están observando con mayor frecuencia en explotaciones afectadas.
En este artículo analizamos qué es la chicharra del olivo, por qué está aumentando su presencia, cuáles son los daños que provoca y qué medidas preventivas pueden ayudar a proteger eficazmente las nuevas plantaciones.
¿Qué es la chicharra del olivo?
La especie más asociada a los daños en el olivar es Cicada barbara, un insecto perteneciente al orden Hemiptera y conocido popularmente como chicharra o cigarra.
Aunque los adultos son fácilmente reconocibles, durante los meses más cálidos del verano, la mayor parte de su ciclo biológico transcurre bajo tierra. Durante años, las ninfas permanecen alimentándose de raíces antes de emerger al exterior para completar su desarrollo.
A diferencia de otras plagas agrícolas, el principal problema no suele estar relacionado con la alimentación del insecto adulto, sino con la puesta de huevos que realizan las hembras sobre brotes y ramillas jóvenes.
¿Por qué están aumentando los problemas de chicharras en el olivar?
Los técnicos agrícolas llevan varios años observando un incremento de la presencia de chicharras en determinadas zonas productoras. Este fenómeno parece estar relacionado con diversos factores que favorecen su desarrollo y reproducción.
Entre las principales causas destacan:
- Incremento de plantaciones intensivas y superintensivas.
- Mayor superficie de olivares jóvenes susceptibles a sufrir daños.
- Uso creciente de cubiertas vegetales permanentes.
- Incorporación frecuente de restos de poda triturados al suelo.
- Menor alteración mecánica del terreno en determinadas explotaciones.
- Condiciones climáticas favorables para el desarrollo de las ninfas.
La combinación de estos factores puede generar ambientes especialmente adecuados para la supervivencia de las poblaciones de chicharra.
Ciclo biológico de la chicharra en el olivar
Comprender el ciclo biológico de Cicada barbara resulta fundamental para aplicar medidas preventivas eficaces.
Fase ninfal
Las ninfas viven enterradas en el suelo durante varios años alimentándose de las raíces de distintas especies vegetales, incluido el olivo.
Durante esta etapa pasan prácticamente desapercibidas, aunque constituyen la mayor parte del ciclo vital del insecto.
Emergencia de adultos
Con la llegada del verano, generalmente entre junio y agosto, las ninfas emergen del suelo y completan su transformación en adultos.
Es habitual observar exuvias adheridas a troncos, tutores o vegetación cercana, un indicador claro de la presencia de la plaga en la parcela.
Reproducción y puesta
Tras el apareamiento, las hembras realizan pequeñas incisiones en brotes tiernos y ramillas jóvenes para depositar los huevos.
Es precisamente esta oviposición la responsable de la mayoría de los daños observados en los olivos jóvenes.
Principales daños de las chicharras en olivos jóvenes
Los árboles adultos suelen tolerar relativamente bien la actividad de las chicharras. Sin embargo, en plantones, reposiciones e injertos recientes los daños pueden ser mucho más significativos.
Entre los síntomas más frecuentes encontramos:
Secado de ramillas
Las incisiones realizadas durante la puesta pueden interrumpir parcialmente el flujo de savia, provocando el secado progresivo de los brotes afectados.
Pérdida del crecimiento anual
Cuando el daño afecta a los brotes principales, el árbol pierde parte importante de su crecimiento vegetativo durante la campaña.
Deformación de la estructura del árbol
La pérdida de brotes puede alterar la formación inicial del olivo y obligar a realizar podas correctivas posteriores.
Menor vigor vegetativo
Las plantas afectadas suelen presentar un desarrollo más lento y una menor uniformidad respecto al resto de la plantación.
Retraso en la entrada en producción
En explotaciones jóvenes, los daños repetidos pueden retrasar la formación adecuada del árbol y, en consecuencia, su entrada en producción.
Factores que aumentan el riesgo de daños
No todas las parcelas presentan el mismo nivel de exposición.
Los daños suelen ser más frecuentes en explotaciones que reúnen varios de los siguientes factores:
- Suelos arcillosos o pesados.
- Parcelas con antecedentes de ataques.
- Presencia permanente de cubierta vegetal.
- Alta acumulación de materia orgánica.
- Restos de poda triturados incorporados al suelo.
- Exceso de vigor vegetativo.
- Presencia de brotes tiernos durante el periodo de puesta.
Identificar estos factores permite establecer medidas preventivas adaptadas a cada explotación.
Cómo detectar la presencia de chicharras a tiempo
La detección temprana es una de las herramientas más eficaces para minimizar daños.
Se recomienda prestar especial atención a:
- Presencia de adultos durante el verano.
- Observación de exuvias en troncos y tutores.
- Ramillas con pequeñas incisiones longitudinales.
- Secado repentino de brotes jóvenes.
- Pérdida anormal de crecimiento vegetativo.
Las revisiones periódicas entre julio y septiembre permiten actuar antes de que los daños alcancen niveles importantes.
Estrategias para prevenir daños de las chicharras en el olivar
La prevención sigue siendo la medida más eficaz para reducir el impacto de esta plaga.
1. Monitorización continua
El seguimiento periódico de la parcela permite detectar incrementos poblacionales y anticipar posibles problemas.
2. Gestión equilibrada de las cubiertas vegetales
Las cubiertas vegetales aportan numerosos beneficios agronómicos, pero deben gestionarse adecuadamente para evitar situaciones que favorezcan el desarrollo de la plaga.
3. Conservación temporal de algunas varetas
En zonas con elevada incidencia, algunos técnicos recomiendan retrasar determinadas labores de formación para reducir el impacto sobre los brotes principales.
4. Protección física de los plantones
En olivares jóvenes, la protección física se ha consolidado como una de las medidas preventivas más eficaces y sostenibles.
¿Por qué la protección física es la solución más eficaz?
La principal ventaja de las barreras físicas es que actúan de forma preventiva y continua durante todo el periodo de riesgo.
Entre sus beneficios destacan:
- Impiden el acceso a los brotes más sensibles.
- Reducen significativamente la posibilidad de oviposición.
- Protegen el crecimiento vegetativo anual.
- No generan resistencias.
- No afectan a insectos auxiliares ni polinizadores.
- Son compatibles con agricultura convencional, integrada y ecológica.
- No dependen de condiciones meteorológicas para mantener su eficacia.
Por estos motivos, la protección física se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada en nuevas plantaciones de olivar.
Ventajas de la Funda Tubular de DNT Agro para proteger olivos jóvenes
La Funda Tubular de DNT Agro ha sido diseñada para proteger los plantones durante las etapas más sensibles de su desarrollo.
Frente a los daños provocados por la chicharra, aporta una barrera física que dificulta la puesta sobre brotes y tallos jóvenes, reduciendo considerablemente el riesgo de daños.
Además, ofrece ventajas adicionales de gran interés para el agricultor:
- Protección frente a conejos y roedores.
- Menor riesgo de daños por herbicidas.
- Reducción del estrés provocado por el viento.
- Mejora del microclima alrededor del plantón.
- Favorece un crecimiento más recto y uniforme.
- Mayor porcentaje de éxito en el establecimiento de la plantación.
Esta combinación de beneficios convierte a la funda tubular en una solución integral para la protección de olivos jóvenes durante los primeros años de vida.

Buenas prácticas de instalación
Para obtener la máxima eficacia se recomienda:
- Instalar la funda desde el momento de la plantación.
- Comprobar periódicamente su estado.
- Mantener una correcta fijación al tutor.
- Adaptar la altura al desarrollo del árbol.
- Sustituirla o retirarla cuando el olivo supere la fase de riesgo.
Una correcta instalación es clave para garantizar la protección durante los años más vulnerables del cultivo.
Preguntas frecuentes sobre las chicharras en el olivar
¿Las chicharras pueden matar un olivo?
En árboles adultos es poco frecuente. Sin embargo, en plantones y olivos jóvenes pueden provocar daños importantes que comprometan su desarrollo.
¿Cuál es la época de mayor riesgo?
Generalmente entre julio y septiembre, coincidiendo con la aparición de adultos y la puesta de huevos.
¿Los insecticidas eliminan el problema?
Su eficacia suele ser limitada, ya que el daño principal está asociado a la oviposición realizada sobre los brotes.
¿La funda tubular es compatible con agricultura ecológica?
Sí. Al tratarse de una barrera física, puede utilizarse dentro de sistemas de producción ecológica.
¿Es necesario combinar varias medidas preventivas?
Sí. La estrategia más eficaz suele integrar monitorización, manejo agronómico adecuado y protección física de los plantones.
Conclusión
La presencia de chicharras en el olivar representa un desafío creciente para muchas explotaciones, especialmente cuando se trata de olivos jóvenes en fase de formación. Aunque los daños pueden pasar desapercibidos en un primer momento, sus consecuencias sobre el crecimiento, la estructura del árbol y la futura producción pueden ser significativas.
La mejor estrategia consiste en actuar de forma preventiva, conocer los factores de riesgo y proteger los plantones durante los años más sensibles de desarrollo. En este contexto, las fundas protectoras se han consolidado como una de las soluciones más eficaces, sostenibles y rentables para reducir el impacto de esta plaga y favorecer el correcto establecimiento de la plantación.
Invertir en prevención hoy significa asegurar un olivar más uniforme, productivo y rentable mañana.
